Aniversario: Presidente Evo y el retorno triunfal al colegio donde estudió parte de la secundaria

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Orinoca,(MC).- Después de más de cuatro décadas, el presidente Evo Morales Ayma volvió hoy a pisar las aulas del Instituto Técnico Agropecuario Humanístico de Orinoca (ITAHO), para conmemorar los 44 años de creación de ese establecimiento educativo, donde estudió parte de la secundaria.

Fue un recibimiento esperado pues los músicos del Batallón Colorados de Bolivia le recibieron con la marcha presidencial, los niños de la Unidad Educativa Central Orinoca —donde estudio la primaria— bailaron en su honor la danza de las jula julas, las autoridades originarias y los pobladores le recibieron con infinitas muestras de cariño.

Los danzantes se vistieron con sus camisas y pantalones de bayeta, aguayos amarrados a la cintura, chalinas multicolores y se colocaron sus monteras para bailar en honor del mandatario salido de las entrañas de Orinoca. Danzaron con paso cansino, soplaron afanosamente sus jula julas, de donde brotaba música vigorosa y de esencia guerrera, para rematar con un grito al unísono: "Jallalla presidente Evo Morales".

En tanto, los estudiantes del Instituto Técnico Agropecuario Humanístico de Orinoca, ataviados con chompas verdes, pantalones y las mujeres con sus faldas color plomo, hinchieron sus pechos de orgullo porque el Jefe de Estadio estudió en sus aulas de adobe y donde fue abanderado, caminó por su patio de tierra y jugaba al fútbol en su cancha polvorienta.

Morales, quien estaba engalanado con un poncho guindo y un sombrero blanco, típicos de Orinoca, dijo: "Estamos retornando, si hablamos del aniversario de nuestro colegio, después de 43 años y vine a rendir mi homenaje a este instituto - colegio de Orinoca. Quién sabe, los padres, madres, los ayllus de entonces nunca pensaron que de aquí iba a salir un Presidente".

Recordó a sus profesores que le enseñaron a leer y escribir, le inculcaron valores que le sirvieron para enfrentar la vida, entre los cuales se encuentran Francisco Cruz, Manuel Soliz, Benito Villcarani, Gerardo Villca y otros que estuvieron presentes en el acto de homenaje.

Contó anécdotas y un hecho premonitorio. Cuando estaba en la escuela fueron a visitar el Palacio Quemado de La Paz, pero tuvieron que esperar dos días en la plaza Murillo y cuando ingresaron al centro del poder político su compañero Doroteo Villca se desmayó, por lo que dijo: "Cuando voy a ser presidente van a entrar cualquier momento, no van a esperar tanto como hemos esperado".

En su discurso, el jefe de Estado afirmó que durante los gobiernos neoliberales los pobladores realizaban trabajos como "prestación vial" que era la apertura de caminos de una comunidad a otra y la construcción de aulas o escuelas a través del programa "Alianza para el Progreso", a cambio de alimentos.

Recordó que en la época colonial los pueblos indígena originarios campesinos fueron exterminados, humillados y marginados; en la época republicana los neoliberales entregaron los recursos naturales a las empresas trasnacionales francesas, brasileñas, argentinas, norteamericanas y otras.

No obstante, a partir de 2006 las empresas pasaron de ser dueñas y patrones a convertirse en socios del Estado, por lo que generan recursos económicos en favor de los bolivianos, que aportan con el desarrollo del país, por lo que se construyen escuelas, carreteras, centros de salud y otras obras.

Luego de los discursos de rigor, profesores, estudiantes de las unidades educativas del municipio, organizaciones sociales, autoridades originarias y conscriptos del Batallón Colorados de Bolivia, enfundados en sus trajes rojos desfilaron como un homenaje al instituto de formación que fue creado el 30 de mayo de 1972.

Estaban presentes en el acto el ministro de Educación, Roberto Aguilar; ministro de Culturas, Marko Machicao; Víctor Hugo Vásquez, gobernador del departamento de Oruro; el Alcalde y concejales de Santiago de Andamarca, asambleístas departamentales, autoridades originarias de los ayllus Sullca, Kollana, Inchura y otros.

Para el Jefe de Estado, fue un recibimiento esperado, pero también una estadía esperada en la tierra que le vio nacer pues jugó al fútbol de salón con un equipo de Orinoca, se dio un baño de multitudes y se empapó a raudales del cariño de los suyos .