Asesor ambiental lamenta que activistas sin mínimo de conocimiento técnico tergiversen el proyecto tariquía movidos por intereses políticos

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UCOM-MH-25-01-2017.- El analista en temas ambientales, el tarijeño ingeniero Jorge Ríos, lamentó que, sin un mínimo de conocimiento técnico en temas ambientales, supuestos activistas, movidos por intereses políticos, desinformen a la población tarijeña acerca del proyecto exploratorio en Tariquía. “Estas personas que se dicen llamar activistas sin un mínimo de conocimiento de la ciencia ambiental, que se nota porque no tienen fundamentos en el debate, desinforman y tergiversan la realidad del proyecto exploratorio en Tariquía con falsos datos catastróficos, exagerados”.

Ríos consideró necesario puntualizar la diferencia entre “activismo ambiental” y “ser ambientalista”, dijo “ser ambientalista implica tener formación en ciencias ambientales, conocimiento científico para poder explicar con precisión algunos aspectos técnicos. El verdadero activismo ambiental, que yo respeto mucho que es muy noble, dice la verdad, pero cuando se distorsiona la verdad ese activismo se convierte en terrorismo ambiental”. Agregó que “tienen derecho a informar pero que informen la verdad no aberraciones técnicas como cuando dicen que en Tariquía existirá deforestación masiva, que se van a agotar las lluvias cuando se está afectando apenas el 0.03% de la reserva. Yo creo que hay que tener responsabilidad técnica para poder hablar”.

El analista, en una explicación técnica y clara, derribó el primer argumento utilizado por los llamados “activistas”, explicó que la exploración sísmica consiste en obtener ondas acústicas para tener un perfil geológico donde se detectan los yacimientos de gas y petróleo, para lo cual se demarcan “trochas” de 1,5 metros de ancho, eliminando parcialmente la vegetación arbustiva. Cada 100 metros, se perforan pozos entre 5cm a 10 cm de diámetro, que es parte de las buenas prácticas ambientales en la exploración sísmica, “esa pequeña cobertura vegetal que se saca, inmediatamente se repone a los meses de haberse hecho esa actividad, y eso lo podemos ver en la práctica cotidiana de los comunarios cuando hacen sendas para trasladarse, por ejemplo. Daños considerables a los árboles, arbustos no hay, por lo que no podemos hablar de deforestación masiva”.

El segundo argumento sin fundamento técnico respondido por Ríos es el relacionado a la falta de lluvias, “tampoco se puede hablar de que en Tariquía hay un gran humedal, lo que hay es la laguna de San Nicolás que tiene 40 hectáreas (Has) de superficie que está fuera de la reserva y eso lo puede aseverar el SERNAP. Esta cantidad de hectáreas es una dimensión muy menor a la Laguna de San Jacinto que tiene 600 Has y no es una superficie de evaporación que permita formar nubes y que sean el origen de las lluvia en esta zona. Una laguna con 40 Has de superficie no va a acabar con las lluvias”.

El experto afirmó que no es cierto que con la actividad exploratoria vaya a desaparecer la vegetación, el aire, el oxígeno, el hábitat de los animales porque sólo se está afectando de manera parcial el 0.03% de la Reserva, con lo que inhabilita otro infundado argumento. “Este es un tema que podemos empezar a profundizar más técnicamente en función de las dudas que surjan porque el ecosistema tiene una capacidad de recuperación que se llama resiliencia”.
“Se habla de un catastrofismo ambiental, como si la exploración sísmica fuese una bomba atómica, que va destruir bosques, con grandes explosiones, gigantescos desmontes de bosques, que las lluvias se van a agotar, se va agotar el oxígeno, que no habrá agua. Son temas que la ciencia ambiental no admite ante este tipo de intervención que es la exploración”, replicó Ríos.

El especialista aseveró que los recursos naturales deben ser aprovechados en su momento y Bolivia aplica la ciencia ambiental para explotar sus recursos naturales en armonía con el medio ambiente, dañándolo lo menos posible, “esto es factible para eso hay ingeniería ambiental. Muchos de los campos que hoy se explotan aplican las normas ambientales más rígidas que existen como es el caso de países como Perú, Colombia que tiene un aprovechamiento de sus recursos hidrocarburíferos en áreas protegidas muy bien llevados”.

Ríos reprochó enfáticamente el hecho de que “los llamados activistas” se opongan al proyecto en Tariquía, pretendiendo organizar marchas y demás actos de protesta “y no vean la triste realidad del río Guadalquvir que ha sido clasificado en Clase D, por su grado de contaminación, no pudiendo tener ningún tipo de uso y, a pesar de ello, se está cultivando hortalizas, aguas debajo de San Luis, en Calamuchita se está regando la vid y, alarmantemente, los casos de cáncer y otras enfermedades siguen creciendo en este departamento. De eso deberíamos preocuparnos como activistas ambientales”.

Finalmente, el analista, tal como lo afirmó el Ministro Lui nchez, señaló que serán las comunidades de la zona de Tariquía quienes decidirán, mediante un proceso constitucional de Consulta y Participación, la realización o no de actividad hidrocarburífera en la zona. Según dijo 22 comunidades de la zona ya habrían dado su conformidad mediante Votos Resolutivos al proyecto, que pretende generar mayores ingresos económicos a Tariquía, Tarija y todo el país.